EL
ALFA Y LA OMEGA
Martes 29.04.2008
Editorial - Programa Nº 334
Educar en valores, es un compromiso de
todos para un futuro mejor
“Educamos
para que los jóvenes tengan vida abundante y fecundidad
como hombres y mujeres, que sepan dar vida y sepan qué
hacer para que otros crezcan y sean fecundos.”
Estas palabras las expresó nuestro cardenal primado Monseñor
Bergoglio la semana pasada en una misa multitudinaria, dónde
había gran cantidad de alumnos y autoridades docentes.
Esto sucedía el pasado 23 de abril día en que la
Iglesia celebra a San Jorge. Seguramente ustedes tendrán
presentes la imagen de este santo, montado sobre un brioso caballo
blanco y con una lanza que atraviesa al dragón. El dragón
que para distintas culturas es tal vez un poco el símbolo
de la maldad y hasta me atrevería a decir el símbolo
de los miedos.
Se impone un pacto educativo decía Monseñor Bergoglio.
Todos somos educadores y debemos hacernos cargo de la educación
ej: educar a nuestros hijos, educar a los que atraviesan su etapa
escolar, que supone es una responsabilidad de la sociedad. Todos
somos padres, todos somos docentes desde el rol y lugar que nos
toque ocupar dentro de esta sociedad. Todos tenemos que asumir
la responsabilidad de la educación de nuestros hijos, la
educación de todos los niños y jóvenes que
pueblan nuestro país. Este es un compromiso para un mundo
mejor. La educación como todos sabemos, atraviesa un proceso
de crisis. En estos tiempos, los que tenemos cierta edad, recordamos
con añoranza nuestras épocas de haber pasado por
las aulas, dónde hoy se han perdido todo tipo de valores.
Hoy los jóvenes ingresan a esos lugares, que deberían
ser como recintos sagrados, para poder aprender. Ingresan en muchos
casos con armas, ingresan con un grado de violencia, con un resentimiento,
con una cierta cultura de odio. Este es un tema que nos debería
preocupar a todos.
Bien decía nuestro Cardenal que hay tres imágenes
en nuestra educación, que tienen que ver con los jóvenes,
que debemos realizar y deben realizar fundamentalmente los docentes,
apoyados por todos nosotros.
1. La poda, podar para que los niños tengan límites.
Limites para poder crecer. No para coartarles la libertad, sino
para que crezcan rectamente y como corresponde.
2. La contención, porque los educadores tienen que tener
esa sabiduría para evitar la dispersión y para poder
fortalecer aquel ideal de cuerpo y de comunidad. De cuerpo sano
y de comunidad sana.
3. El fruto, fecundidad, que más allá de su formación
académica pobre para nuestros tiempos, dónde se
necesita profundizar más en el conocimiento. La tecnología
vino de repente a quitarnos capacidad de lectura y de razonamiento.
El otro día compartía junto con mi esposa un programa
referente a las matemáticas y a la poca utilización
del razonamiento que tiene los chicos hoy. Se les explica y se
les da las soluciones. Cuando en nuestras épocas tal vez
era mucho más importante resolver problemas porque el resolver
problemas nos agiliza de mente y nos prepara para encarar a resolver
las dificultades que se nos presenten en la vida. Buscar soluciones,
investigar y razonar.
Además de lo formativo esta la otra parte importante de
la educación y totalmente complementaría, a la que
debemos ejercer en nuestros hogares y que tiene que ver con la
cultura de los valores. Cultivar aquellas cosas que nos fueron
enseñadas por nuestros mayores parece que lenta y progresivamente
vamos perdiendo. Una sociedad que se aleja de sus valores, es
una sociedad que se hace más autista, más egoísta.
Un niño pre-adolescente o adolescente que no tenga un celular
no existe. Esto nos lleva a la cultura del tener, no la cultura
del cultivar.
Ya no leemos, leer pasó a ser una antigüedad. Ya
no leemos más ni Juvenilla, ni Robinson Crusoe. Ahora todo
es jueguito, ahora todo es violencia. Y que nos devuelve esta
sociedad a través de los medios que han ido creciendo y
multiplicando en oferta. Los medios nos devuelven agresividad,
nos devuelven programas dónde se muestran no solo la violencia
en si misma, sino la degradación del hombre, el comercio
de cualquier persona de hacer cualquier cosa por ganar una miserable
moneda.
No quería dejar de pasar esta oportunidad y decir que
coincido absolutamente con el Cardenal Bergoglio en cuanto a la
responsabilidad que nos cabe en esto de ser coherentes con lo
que esperamos. Debemos apoyar a nuestros docentes, no debemos
desautorizarlos. Porque hoy sucede muy a menudo que los padres
nos ponemos del lado de nuestros hijos y desautorizamos a los
adultos. Desautorizamos a quienes nos están formando. No
estarán tan bien formados como deberían seguramente.
Pero a los cuales no se les da el valor de aquello de “el
colegio es nuestro segundo hogar”. Creo que hoy ya no lo
valoramos de esa manera y los docentes se han dejado estar, los
gobiernos se han dejado estar, los padres nos hemos dejado estar
y hoy tenemos una educación absolutamente careciente.
Volvamos a trabajar en la educación de los valores. Si
esperamos que nuestra sociedad cambie, si esperamos cambiar el
mundo. Empecemos por trabajar en lo que es la educación
del futuro, la de nuestros hijos, apoyando a nuestros docentes
desde nuestro hogar. No desautorizándolos poniéndonos
las pilas en tratar de mostrar un mundo mejor. ¿Cómo?
Desde nuestros ejemplos, desde nuestras actitudes, dejando de
lado todo aquello chabacano que hoy vemos a través de los
medios.
No perdemos nada si apagamos la televisión en esos horarios
centrales donde nos muestran como la gente por un poco de dinero
hace cualquier payasada y nos ponemos a escuchar música
o a leer un buen libro y tratar de que también nuestros
hijos lo hagan porque eso es fundamental.
Carlos Guzmán
Coordinador de Contenidos
Programa Radial
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